Presenta un perfil más alargado que
el de otros osos y las patas más desarrolladas, tanto para caminar como para
nadar largas distancias. Las orejas y la cola son muy reducidas, para mantener
mejor el calor corporal, al igual que en muchos otros mamíferos árticos. En
esto también colaboran una gruesa capa de grasa subcutánea y un denso pelaje,
que en realidad no es blanco, sino translúcido, formado por miles de pelos
huecos. Bajo el pelaje se encuentra la piel, que es negra para atraer mejor la
radiación solar y aumentar así el calor corporal. La luz ordinaria se refleja
sobre el pelaje, generando normalmente la falsa sensación de blancura. La
pérdida del calor corporal se encuentra muy reducida, tanto por el pelaje y el
color de la dermis como por el espeso panículo adiposo que se encuentra bajo la
piel y que sólo se adelgaza en la cabeza, especialmente en la nariz. Durante el
verano estos osos adelgazan y al poseer muy densamente vascularizados los
músculos pueden irradiar entonces el exceso de calor.
Los machos adultos alcanzan normalmente pesos de entre 350 y
680 kg, aunque se conocen ejemplares excepcionalmente grandes que
alcanzaron o incluso superaron los 1000 kg. Las hembras suelen pesar
alrededor de la mitad; sin embargo, en el tiempo en el que acumulan grasa
antes de dar a luz, pueden pesar entre 350 y 500 kg. Los machos pueden medir
hasta 2,6 m de largo, mientras que las hembras rondan los
2 m.
Esta especie es la más carnívora de todos los osos,
aunque ingieren una parte ínfima de vegetales durante el verano ártico en la tundra.
Nadan con facilidad, pero capturan a sus presas en tierra o sobre el hielo,
siendo los depredadores dominantes de su hábitat. Las focas y otros mamíferos
marinos, como la beluga, son capturadas cuando abren agujeros en el hielo
para respirar. En verano rastrean el aire con su poderoso olfato, a la búsqueda
de crías de foca resguardadas en cámaras bajo el hielo; más raramente se
acercan a las colonias reproductivas de morsas, donde capturan ejemplares
jóvenes, o a las zonas de anidación de aves marinas, como los araos,
para alimentarse de huevos y pollos. No hibernan, y durante estos meses fríos
suelen ser seguidos por decenas de zorros árticos que devoran las carroñas
que deja a su paso, pero nunca los atacan. Los hábitos de estos animales son
casi siempre solitarios, y son frecuentes las peleas entre machos para
aparearse con las hembras y las peleas entre individuos de cualquier sexo para
apoderarse de la comida. Por lo general las peleas se resuelven por
horripilación; es decir: cuando un ejemplar disuade o intimida a otro haciendo
notar su potencial fortaleza evidenciando su corpulencia. Tampoco parecen tener
problemas con los lobos, siendo su único enemigo pluricelular importante
los humanos.
Alimentación
El oso polar se alimenta de
muchos animales árticos. A pesar de todo, sus favoritas son las crías de focas
y renos (que son mucho más escasos que los primeros) y llegan a comer unos 30
kilos de comida al día, y los cachorros un kilo. Los osos polares no toman
agua, ya que en su ambiente es salada y ácida. Sacan los fluidos que necesitan
de la sangre de sus presas. También se ha descubierto recientemente que pueden
llegar a ser caníbales, en especial los machos, ya que, si sufren demasiada
hambre, no tienen problemas en comerse a otros osos en especial jóvenes o
muertos generalmente.
Reproducción
El período de apareamiento es entre abril y mayo,
pero los óvulos no se fertilizan y comienzan a
desarrollar hasta septiembre aproximadamente, en lo que se conoce
como implantación diferida.
Durante este tiempo, la hembra trata de almacenar la mayor cantidad de grasa
posible.
Sólo las hembras preñadas buscan refugio durante el invierno,
dando a luz una o dos crías durante el invierno en un refugio excavado en el
hielo. El resto de los individuos siguen siendo activos a pesar de la oscuridad
y frío extremo que reinan en el ambiente y vagabundean a la búsqueda de comida
sobre la plataforma helada. Las madres no comen nada durante este periodo, sino
que viven de la grasa que han acumulado en su cuerpo durante el invierno,
mientras que los cachorros se alimentan de la leche materna. Esto ocasiona en
las madres una fuerte pérdida de peso, que deben recuperar durante el verano.
Las crías nacen en octubre, tras una gestación sorprendentemente
corta. Al nacer miden apenas 30 cm de
altura y pesan 700 g, no tienen ningún diente, son ciegas, y totalmente
desvalidas. En el curso de cinco meses crecen rápidamente, de tal manera que al
inicio del verano pueden seguir perfectamente a la madre. Pasan otros cinco
meses junto a ella, aprendiendo a localizar comida y a resguardarse de los
machos adultos, que en ocasiones matan y comen oseznos. Algunos llegan a
convivir con su madre hasta los dos o tres años y medio de edad. Maduran
sexualmente entre los tres y los cuatro años, y pueden vivir un máximo de 30.

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